Nuestras terapias tienen un 85 a 90% de efectividad. Los resultados de las terapias en algunos casos se perciben de inmediato, como por ejemplo en el caso de dolores que no responden a ningún otro tratamiento, o en el caso de abscesos en la base de los dientes, en los cuales la inflamación cede desde el comienzo de la terapia.
En una sesión de base, en la cual se hace un barrido de todas las frecuencias del cuerpo, sacando toxinas de todos los sistemas, el gran beneficio de la misma nunca será bien agradecido por la afortunada persona, ya que nunca sabrá que a lo mejor se libró de un cáncer dentro de algunos años.
En la mayoría de los casos y tratándose de dolencias agudas, de 3 a 4 sesiones son más que suficientes.
En el caso de condiciones crónicas y/o degenerativas a partir de 7 a 10 sesiones o más, según lo avanzado de la patología.
El número de sesiones dependerá de que tan desarrollada y compleja sea la patología de la persona.
La frecuencia de los tratamientos dependerá de cada persona y de lo avanzado de su patología.
En los casos agudos, por lo regular, una visita mensual es más que suficiente. En el caso de una patología crónico-degenerativa se recomienda un espacio de tiempo mucho menor entre cada sesión de terapia.
Cuando se está en contacto con los electrodos la mayoría de las personas no sienten nada, ya que están recibiendo ondas y frecuencias de la misma intensidad de aquellas que manejan los órganos del cuerpo, la relajación y ganas de dormir es una de las pautas que más se sienten; algún que otro pequeño cosquilleo cuando hay bloqueos y según la sensibilidad de la persona. Es por ello que muchas personas son escépticas, ya que están acostumbradas a procedimientos invasivos y/o dolorosos.
Niños: En los niños no se han instaurado tantas toxinas como en los adultos y que sus fuerzas reguladoras están en mejor forma, es muy sencillo eliminarles cualquier malestar, sea este producido por organismos patógenos, cualquier toxina o agente externo. Además, es una terapia que no les produce dolor, ni requiere tomar medicinas de sabor desagradable.
Adolescentes: Las terapias los pueden ayudar para el desempeño escolar, su desarrollo físico, intelectual y emocional. Son perfectas para corregir problemas como: déficit de atención, dificultad de concentración, mal comportamiento y/o comportamientos agresivos, mal aprendizaje y más.
Adultos jóvenes: Profesionistas de todos los ámbitos, altos ejecutivos, empresarios, emprendedores, amas de casa, estudiantes universitarios, viven actualmente un ritmo de vida muy demandante y estresante.
Nuestras terapias pueden ayudarlos con dificultades como: mala memoria, dolor y tensión muscular, fatiga, migrañas, disminución de la capacidad de trabajo, trastornos del sueño, etc.
Adultos mayores: Una persona entre los 70 y 80 años consumen un promedio de 8 a 10 medicamentos. Las terapias ayudan a mejorar su calidad de vida enormemente; les permitirán equilibrar de forma natural y efectiva su cuerpo. Su bienestar será notablemente incrementado, y por consiguiente, serán candidatos para que su médico pueda sugerir una reducción al número de medicaciones que consumen.
Todas las personas están calificadas para ser usuarios de estas terapias.
No se puede aplicar las terapias a personas que tengan en su cuerpo algún aparato que emita impulsos eléctricos como marcapasos o aparatos auditivos que no puedan ser retirados durante la terapia.